La abogacía española ya tiene sede para su próxima gran cita. El Pleno del Consejo General de la Abogacía Española ha aprobado por unanimidad que Toledo acoja el XIV Congreso Nacional de la Abogacía Española durante el segundo semestre de 2027, en una edición que el Consejo organizará junto al Colegio de la Abogacía de Toledo. La designación tiene, además, un valor simbólico: Castilla-La Mancha nunca había albergado este encuentro.
Conviene situar la magnitud de la cita. El Congreso Nacional de la Abogacía es, con su periodicidad cuatrienal, el mayor foro de reflexión de la profesión jurídica en España: reúne durante varios días a miles de profesionales de la abogacía junto a representantes institucionales, magistrados, fiscales, académicos y especialistas. No es un congreso temático más, sino el espacio donde la profesión toma el pulso a sí misma y fija algunas de las líneas que orientarán su evolución en los años siguientes.
La elección de Toledo incorpora a la capital castellano-manchega a una larga nómina de ciudades que han jalonado la historia de estos encuentros. El primero se celebró en San Sebastián en 1917, y desde entonces han pasado por Madrid, Valencia, León, Palma, A Coruña, Sevilla, Salamanca, Zaragoza, Cádiz, Vitoria-Gasteiz, Valladolid y, en su última edición, Tarragona.
Algunos de esos congresos dejaron huella estructural en la profesión. En León, en 1970, se sentaron las bases de lo que acabaría siendo el Estatuto General de la Abogacía. En A Coruña, en 1995, se acordó la propia periodicidad cuatrienal de los encuentros y se avanzó en lo que sería la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita —la vigente Ley 1/1996, de 10 de enero—. La última edición, celebrada en Tarragona bajo el lema Por la cultura del acuerdo, reunió a cerca de 2.000 participantes, una cifra que Toledo aspira a igualar o superar.
Aunque el programa se perfilará más adelante, la nota de la Abogacía Española adelanta los grandes ejes de debate previstos: el futuro del Estado de derecho, la transformación digital y la modernización de la Justicia, la protección de los derechos fundamentales, la inteligencia artificial y la adaptación de la profesión a los cambios sociales y económicos. A ellos se suman cuestiones más internas —la defensa de la profesión, la formación continua, la innovación tecnológica y los nuevos modelos de ejercicio—, en un formato que combinará ponencias, mesas redondas, actividades paralelas y espacios de networking.
No es un programa casual: refleja el momento de transición que vive la abogacía, donde la digitalización de la Justicia y la irrupción de la inteligencia artificial conviven con los debates de siempre sobre independencia profesional y acceso a la justicia.
El presidente del Consejo General de la Abogacía Española, Salvador González, ha enmarcado el congreso como el espacio donde la conversación de la profesión «adquiere mayor dimensión» y donde se construye de forma colectiva el futuro del Estado de derecho, subrayando el mensaje de unidad y compromiso con la independencia profesional y el derecho de defensa.
Por su parte, el decano del Colegio de la Abogacía de Toledo, Ángel Cervantes, ha definido la organización del encuentro como una oportunidad para la ciudad y para toda Castilla-La Mancha. Cervantes aspira a reunir a más de 2.000 profesionales y plantea un congreso de al menos tres o cuatro días, apoyándose en la infraestructura hotelera de Toledo, sus comunicaciones y su proximidad a Madrid.
Aún queda más de un año para la cita, y los detalles —fechas exactas, sede y programa— se irán concretando a lo largo de 2027. Cuando se confirmen, el congreso pasará a formar parte de la agenda de eventosjuridicos.es.
Fuente: nota de prensa del Consejo General de la Abogacía Española.
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